El bombardeo de Andikona

Bombardeo

Hasta inicios de la Guerra Civil el clima político de Otxandio era bien tranquilo. En la villa coexistían a principios del siglo XX diferentes fuerzas políticas, carlistas, nacionalistas y fuerzas políticas de izquierda (UGT y Partido Comunista de España) dada la existencia de diversas fábricas en la villa.

Desde los inicios de la guerra civil española, debido a su estratégica situación geográfica, la villa jugó un papel destacable. Constituía un punto clave en la defensa de Bizkaia, y a la vez un punto estratégico desde donde poder atacar las posiciones de las tropas rebeldes en Araba. Pero al mismo tiempo se convirtió en uno de los principales objetivos de la ofensiva del recién alzado ejército franquista, como punto clave por el que entrar en Bizkaia.  

Era un 18 de Julio, se celebraban las fiestas patronales de Santa Marina cuando llegaron noticias de la sublevación que había tenido lugar en diferentes capitales de la Península, entre ellas Gasteiz e Iruñea. Mientras que en Bilbao esta sublevación no tuvo éxito, en Donostia la situación era confusa.

Desde Bilbao se vio la necesidad de impedir el avance de los sublevados hacia Bizkaia, y es por este motivo, que el 20 de julio se trasladó a Otxandio una de las columnas armadas organizadas en Bilbao, formada por soldados de Garellano, voluntarios de partidos de izquierda y del PNV a las órdenes del capitán Santamaría, instalándose en la parroquia de Santa Marina.

El día 21 llegan más soldados a la villa, a las órdenes del teniente coronel de infantería Joaquín Vidal Munárriz, de los que varios se dirigieron a Ubidea para conformar  así la defensa de este paso.

Por su parte, el ejercito rebelde había comenzado a avanzar hacía Legutio de la mano del coronel Ortiz de Zarate y del teniente coronel de la guardia civil Mario Torres. Su columna se componía de falangistas y requetés (voluntarios que defendían la tradición religiosa y monárquica). Sin embargo esa misma noche al no hallarse Gasteiz totalmente controlada tienen que regresar  para reforzar su guarnición.

El día 22 de julio de ese año pasará a la historia como uno de los más trágicos para la villa. Pues estando Otxandio sumergido en sus fiestas, con sus calles repletas de civiles, milicianos y soldados, especialmente la plaza de Andikona, importante núcleo de actividad de la villa, dos aviones Breguet XIX con banderas republicanas pintadas sobrevuelan el casco urbano entre las 9 y las 9,30 de la mañana procedentes de Logroño.

Los presentes no dieron mayor importancia a este hecho, dado que los aviones portaban esas banderas: los niños siguieron con sus juegos, las mujeres con sus quehaceres, mientras que los ancianos y soldados observaban el vuelo de estas avionetas. Ni siquiera dieron importancia al hecho de que las avionetas empezaran a arrojar objetos. No se movieron pensando que serían panfletos, caramelos o algo similar. Sin embargo la tragedia iba a comenzar porque lo que estaban lanzando eran bombas de tres o cuatro kilos.

En la plaza de Andikona  hubo 57 muertos y numerosos heridos, de ellos la mayoría eran niños.

El bombardeo y sus consecuencias